REUNION ENTRE PADRES Y MAESTROS

Recuerdo la primera reunión padre/maestro a la que asistí. Me encontré incómodamente situada en una pequeña silla de kindergarten en una mesa muy baja. Mientras esperaba al maestro, me sentí nerviosa, completamente vulnerable y sin preparación. Aunque el maestro fue cálido e informativo, me fui preguntándome, “Eso es todo”.

Inmediatamente reconocí que fue una oportunidad perdida.

Muchos años después, sentada en otra silla miniatura, me encontré conversando con el maestro de kindergarten de mi tercer hijo. Pero esta vez, era ahora un “padre veterano” y fui con confianza y preparada para aprovechar el tiempo precioso durante la conferencia. Aquí hay unos consejos para darle la misma confianza y para ayudar a que su conferencia sea un éxito sin tener en cuenta el tamaño de la silla en la que esta sentado!

Haga la tarea

Antes de la conferencia, pregúntele al estudiante sobre la clase y el maestro. Aprenda que es lo que más le gusta y disgusta de la clase. Hasta los estudiantes muy jóvenes pueden proveer interesante información.

Prepare un documento

Exprese sus observaciones, preocupaciones, halagos y preguntas en papel. Esto puede servir como la base de su aportación en la conferencia. Lleve dos copias a la reunión: uno para usted y uno para dejar con el maestro.

Discuta acerca de la posición en clase para el año siguiente

Si la conferencia de primavera ocurre antes de que las clases del año siguiente estén concretadas, use esta oportunidad para dar sus recomendaciones sobre que maestro o clase mejor satisfaría las necesidades de su hijo.

Lleve con Ud. un pariente u amigo

Esto provee apoyo para usted como también un par de oídos adicionales. Tome nota. Considere que su acompañante grabe la reunión para usted. Hágale saber al maestro quien lo acompañará a la conferencia.

Tenga una actitud positiva

Asuma que el maestro quiere que su hijo tenga éxito. Recuerde, una conferencia debería ser una conversación de dos lados. Vea el aporte del maestro como una oportunidad para aprender más información sobre las necesidades del estudiante. Comparta sus aportes, utilizando el documento que preparó.

Defina los próximos pasos:

Si tiene preocupaciones que necesitan ser tratadas, no se vaya de la conferencia sin preguntar:

  • ¿Cuál es el próximo paso necesitado para resolver este tema?
  • ¿Quién será responsable por ese paso?
  • ¿Cuándo (una fecha especifica) ocurrirá el próximo paso?

Solicite una reunión personal, sino se le presenta una oportunidad en el momento. Algunos distritos no ofrecen reuniones uno-a-uno en la secundaria o bachillerato, ofreciendo en cambio, una “noche de porfolio” liderada por los estudiantes para discutir el progreso de su estudiante. Un bueno educador le dará la bienvenida a la oportunidad de dialogar con un padre interesado.

Considere solicitar una reunión antes de empezar el año escolar

Expectaciones para el año escolar deberían ser el tema de esta conferencia. Adicionalmente, comparta información útil sobre su estudiante. Si una reunión antes de que comiencen las clases e individual no es posible, mande una carta de introducción al maestro, expresando sus ideas y solicitando una oportunidad de conversar por teléfono.

Cree y mantenga al día un archivo de estudiante

Documente sus observaciones, preguntas y preocupaciones que tenga de su estudiante y de la escuela, como también las interacciones con empleados de la escuela. Esto es útil para refrescar la memoria al preparar para una conferencia o como importante documentación si surge un problema. Siempre anote la fecha, hora, tema, pensamiento, conversaciones, nombres de personas involucradas, etc. Guarde toda correspondencia de la escuela (ej., boletín escolar, cartas) en este archivo.

Siempre recuerde que Ud. es responsable de la educación de sus hijos

Mientras que maestros cambian en la vida del estudiante anualmente, usted permanece como la única constante desde el kindergarten hasta la universidad. Es su responsabilidad supervisar la educación de su hijo para asegurar que sus necesidades sean satisfechas. No puede darse el lujo de ser un participante pasivo.